1 de diciembre de 2007

¿Deben las raíces cristianas de Europa incluirse en el Tratado Constitucional?

La pregunta se vuelve a lanzar cuando parecía que la polémica había desaparecido por desuso. Por un lado, el término Constitución ya no se ha vuelto a mencionar. Los dirigentes políticos tienen miedo a que los ciudadanos manifiesten una regresión europeísta puesto que se ha visto claramente que no todos quieren estar regidos por una constitución (incluso polacos e ingleses tampoco quieren una Carta de Derechos Fundamentales). Ahora se habla del nuevo Tratado de Lisboa, que no es otra cosa que la Constitución camuflada. Es cierto que hay bastantes aspectos que se mencionaban en ella que ahora no se mencionan como es la creación del puesto de ministro de asuntos exteriores para Javier Solana.

Cuando los trabajos constitucionales se estaban realizando, Aznar aún era presidente de España. Durante meses, junto con Polonia y gracias al bloqueo de Aznar y su partido, la Constitución no salía adelante. Dos eran los problemas principales. Por un lado, el reparto de votos en el Consejo Europeo. Polonia y España perderían algo de poder en beneficio de los nuevos países. Por otro lado, la cuestión de las raíces cristianas de Europa. Ambos gobiernos, ambos conservadores, pretendían instaurar un artículo reconociendo el origen cristiano de la Unión Europea. Sin embargo, la mayoría de los países europeos se opusieron ante la inminente entrada de Turquía, país declarado oficialmente laicista pero en el que viven 52 millones de musulmanes. Otro problema son los millones de musulmanes que actualmente se encuentran en Europa (hasta 13 millones) y también otras religiones (no debemos olvidar a los judíos que ya fueron perseguidos y ahora se sentirían rechazados gracias al artículo sobre las raíces cristianas). La solución apareció con el cambio de gobierno y signo político en España. Gracias a las elecciones de 2004, Zapatero pudo finalmente zanjar la polémica y eliminar el famoso artículo ya que Europa es laica y España, también.

Ahora el problema ha vuelto a surgir debido a las declaraciones de un eurodiputado portugués, José Ribeiro e Castro "Europa no puede partir de cero, ni redactar un futuro sin pasado". Teniendo en cuenta que la mayoría los países se encontraban bajo influencia del Imperio Romano, según las declaraciones de este señor, la mayoría de los europeos deberíamos de adorar a Júpiter y a los demás dioses. Es cierto que tenemos que conocer nuestro pasado pero no debemos caminar a ciegas hacia el futuro. El laicismo debe ser clave en la construcción europea y cada cual, que elija su destino y su religión.