1 de diciembre de 2007

El Parlamento Europeo esconde la cabeza ante unos servicios sanitarios europeos de calidad y transnacionales

Como lo prometido es deuda os cuento las últimas novedades respecto a la posibilidad de unos servicios sanitarios europeos transnacionales.

Esta mañana el Parlamento Europeo ha aprobado un informe totalmente reformado del primer informe que la Comisión presentó. Antes de explicar que ha ocurrido, explicaré el procedimiento de actuación de la Unión Europea. La Comisión Europea tiene la iniciativa legislativa por lo que este organismo es quien propone nuevas leyes sobre los temas que se considere necesario. Después esos temas (se llaman comunicaciones) pasan a ser discutidas por el Parlamento Europeo. En ocasiones, el Parlamento decide y en ocasiones sólo da su opinión ya que la última palabra siempre la tiene (en determinados temas en co-decisión con el Parlamento) el Consejo Europeo. Este Consejo está formado por los Jefes de Estado y/o de gobierno, o los ministros correspondientes de cada estado miembro.

Después de esta breve explicación, lo ocurrido esta mañana ha sido un tanto vergonzoso. El informe que la Comisión presentó era un informe bastante completo pero lo que hoy ha aprobado el Parlamento no sólo es minimalista sino que además es bastante confuso. No se ha buscado garantizar un nivel elevado en la calidad de los cuidados. De hecho, se trata de una aplicación muy simple y además, sin poder optar al procedimiento de co-decisión (es el Consejo el que decidirá sobre las próximas Directivas y reglamentos en relación con la sanidad, por tanto, los ciudadanos pierden poder ya que sus parlamentarios lo pierden). La única preocupación que se ve reflejada es la movilidad de los pacientes de un país a otro sin tener en cuenta ni a los profesionales sanitarios ni los diferentes tipos de administración.

Sin embargo, si que hay que explicar que algunos aspectos del informe inicial si que se han mantenido, como el nivel de reembolso, un acceso igualitario a los cuidados sanitarios dentro de los principios de universalidad, de calidad, de seguridad, de continuidad y de solidaridad pero todas estas bonitas propuestas no podrán ser garantizadas porque no existirá una legislación apropiada. Desde luego, es muy contradictorio comprobar como el Parlamento aprueba un llamamiento al respeto de estos principios sin hacer un llamamiento también a una legislación capaz de garantizarlos. Por tanto, y en resumen (todo hay que decir por el voto de la derecha y los liberales) se ha renunciado ha crear una Directiva marco sobre los servicios de interés general. Aún peor incluso, rechaza la especificidad de los servicios de sanidad como servicios de interés general (no entrará dentro de la Directiva Servicios).

Parece ser que somos europeos solo para algunas cosas.

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