1 de diciembre de 2007

A toda velocidad por Europa gracias a la banda ancha

¿Quién iba a pensar hace 10 años que Internet pudiera ser tan fundamental en nuestras vidas? Lo cierto es que nos hemos convertido en una sociedad de “sillón”. ¿Para qué hacer deporte cuando podemos disfrutarlo a través de nuestra video-consola o ver cómo lo hacen otros desde nuestro televisor? No quería comenzar este artículo criticando el nuevo modelo de sociedad creado pero cuánto más me pongo a pensar en ello, más claro lo tengo. Somos unos vagos y gracias a las nuevas tecnologías, aún más. Pero no todo va a ser criticar. El hecho de que Internet llegue a más lugares es un signo de innovación puesto que puede ayudar a difundir la educación y hacer creíble aquello del “desarrollo sostenible”. Por ese motivo, vamos a dejar de un lado lo que es para las sociedades industrializadas esta nueva herramienta y voy a comentar una nueva propuesta de la comisión que me ha entusiasmado: “Superar los desequilibrios de la banda ancha”. Esto supone que al menos en el territorio europeo se pretenda que no que quede ni un solo lugar sin “enganchar”, es decir, que una conexión de alta velocidad esté a disposición de todo el mundo.

Los desequilibrios regionales y territoriales existen; hay regiones más pobres y regiones más ricas, más desarrolladas y menos. Internet puede convertirse en la llave que abra la puerta a la solución de estos problemas. Un ejemplo puede ser la “re-población” de ciertos lugares en los que se produjeron por diversos motivos, normalmente económicos, migraciones ya que gracias al acceso a Internet se podrá hacer todo lo imaginable a distancia y con conexiones de banda ancha, a la misma velocidad que en las grandes ciudades. Pero no sólo acaba aquí sino que además los servicios se podrán mejorar como nunca. El sanitario que atienda a sus pacientes en un pueblo podrá enviar sus diagnósticos y pruebas en un segundo y recibir una respuesta en el mismo día. ¿No nos quejamos de las listas de espera? Pues esto parece una solución tangible. Además aquellas personas que se encuentren incapacitadas y tengan que permanecer en su hogar tendrán una ventana al mundo y podrán gozar de una independencia como el resto. Lo mismo se puede aplicar a las administraciones públicas (con un poquito de esfuerzo agilizaríamos la terrible burocracia) y por supuesto, la educación. Ya no es necesario acudir a las clases para realizar un curso o un aprendizaje determinado. Internet ofrece grandes posibilidades en ese aspecto. Qué mejor manera de acabar con la brecha digital que imponer la conexión de alta velocidad en toda la Unión Europea. Sólo tengo una pregunta a esta fabulosa propuesta: ¿las administraciones competentes repartirán el aprendizaje del software libre y gratuito o al mismo tiempo que expandirán la banda ancha seguirán expandiendo el poder las multinacionales (quiero decir, Microsoft)?

La comunicación de la Comisión Europea se encuentra ahora en fase de debate y de mejoras en el Parlamento Europeo. Una vez más hay que seguir este tema para ver cómo acaba, esperemos que con final feliz.

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