4 de diciembre de 2007

Un nuevo uso del 'teletrabajo'

El 'teletrabajo' ha sido siempre considerado como la forma que tienen las amas de casa de ocupar su tiempo libre y así, de paso, ahorrar unas 'perrillas'. Este concepto implica el riesgo de su novedad, es decir, o bien todo lo nuevo es maravilloso o bien no nos inspira confianza. Creo que es más lo segundo lo que ocurre con esta concepción del trabajo y para mí, personalmente, esto es un error.

El éxodo del campo a la ciudad provocó un despoblamiento de las áreas rurales y ahora sufrimos las consecuencias. La superpoblación de algunas áreas urbanas hace emigrar de nuevo a la población hacia las zonas más cercanas a las urbes pero solo el domicilio. El trabajo sigue estando en la ciudad. Esto conlleva masivos desplazamientos todos los días, con sus consiguientes embotellamientos, largas horas en los coches y personas malhumoradas y con problemas de salud tales como el estrés, hipertensión, etc.

Una solución para acabar con el despoblamiento rural, apoyar el desarrollo sostenible de estas zonas y evitar estos 'cabreos' diarios puede ser el 'teletrabajo', entendiendo este concepto como la posibilidad de utilizar Internet u otros medios de nuevas tecnologías como son los teléfonos móviles, para realizar las tareas diarias desde nuestra casa. Si obtuviéramos un compromiso serio de los gobernantes de llevar la 'banda ancha' por todos los rincones de Europa, hacer tarifas asequibles para los consumidores y educar a la población en su uso, estoy segura que mucha más gente viviría en el campo respetando el entorno y disfrutando de los mismos servicios que tiene en la ciudad con la diferencia de hacer un 'click' en la pantalla en lugar de coger el coche. Imaginemos los usos que tendría este recurso: educación (los alumnos no se tendrían que desplazar a pueblos más grandes con el riesgo que eso conlleva), sanidad (la atención primaria sería más eficaz disfrutando de ventajas como obtener los resultados de un análisis mucho más rápidamente), trabajo (miles de personas que trabajar en una oficina se ahorrarían la odisea de kilómetros y madrugones diarios), compras (hacer nuestras compras por Internet, sin desplazarnos) etc, etc.

Pero para que esto ocurra, los ciudadanos tenemos que demandarlo. Tenemos que pedírselo a nuestros políticos, tenemos que pedir que el dinero europeo y estatal se invierta en esta red de banda ancha y que las operadoras abaraten tarifas y costes. Quizás lo primero que deberíamos hacer es pedir que bajen los precios del ADSL en España y que se pongan ofertas especiales en áreas rurales, aparte de establecer más conexiones. Espero que esto algún día sea una realidad palpable.

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