1 de diciembre de 2007

Vivir en Bruselas, ¿odisea o maravilla?

Vivir "la experiencia europea" como lo llaman algunos puede volverse toda una odisea cuando los propietarios de los pisos, abusones y rancios, se empeñan en ponerle a un@ difícil la cosa.

Antes de ir a vivir a otro país siempre es aconsejable informarse sobre algunas cosas. Lo primero quizás sea el nivel de vida en comparación con el que se ha llevado hasta ahora (no puedo decir comparado con el español ya que como bien sabemos no es lo mismo vivir en Madrid que en Ávila que en Bilbao). Eso nos indicará más o menos cuanto nos costará un alquiler y cómo podemos llevarlo a cabo dentro de nuestras posibilidades y apetencias (sólo o compartido). Tampoco está de más hablar la lengua del país en cuestión. En el caso de Bruselas, el francés sería principalmente la lengua a conocer pero con el inglés también uno se apaña para alquilar un piso. Ahora bien, por muchas precauciones que se tome antes y por mucho que te informes, siempre se corre el riesgo de caer en manos de gente sin escrúpulos que lo único que quiere es llevarse tu garantía. La Ley Belga de Alquiler es bastante diferente de la española, por ejemplo, el seguro de la casa corre a cargo del inquilino o el inquilino será el que registre el contrato. Por supuesto, lo último que te imaginas antes de vivir en Bruselas es tener que aprenderte esta ley para evitar que te tomen el pelo. Puedes correr el riesgo que te hagan pagar desperfectos que ya estaban cuando se entró en la casa ya que quizás no te quedaste con la copia del “estado del lugar” cuando se hizo el primer día o quieren que pagues cosas generales de la casa como la rotura de un radiador (la calefacción si es central es competencia del propietario) porque la válvula que regula la temperatura te ha saltado a la cara sin que tú la forzaras. Y un sin fin más de mentiras y engaños con los que hay que tener mucho cuidado.

Lo único que puedo recomendar desde aquí es prestar atención. Cuando se tenga el contrato en nuestras manos existen asociaciones de inquilinos y los propios ayuntamientos que ponen a disposición de forma gratuita expertos para enseñarnos que debemos firmar y cómo. No dejarnos engañar es nuestro derecho. Además cuando todo sale bien es una gloria vivir en una ciudad tan maravillosa como es Bruselas.